Tengo ocho patas
cargadas de ventosas,
y paseo por las rocas,
meciéndome en las olas.
¿Quién soy?
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Soy un turco pues sustento las mujeres que me dan, con quien hago de galán; repártoles el sustento, de celos padezco afán. Roja diadema me adorna, el traje Dios me lo dio, y aunque carezco de dientes tengo fama de cantor.
Adivina, adivinajera: no tiene traje y sí faltriquera.
Desde hace miles de años hemos transportado al hombre; ahora nos lleva escondidos en el motor de su coche.
Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
Hablo y no pienso, lloro y no siento, río sin razón y miento sin intención.
¿Quién es el que hace, ya le pregunten o no, con la cabeza que sí y con la cola que no?
Verde como el campo, campo no es, habla como el hombre, hombre no es.
Iba una vaca de lado, luego resultó pescado.
Cerca del polo, desnuda, sentada sobre una roca, suave, negra, bigotuda.
¿Qué es, qué es, del tamaño de una nuez, que sube la cuesta y no tiene pies?
