Tengo patas bien derechas,
mas no me puedo mover,
llevo a cuestas la comida
y no la puedo comer.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
