Tengo patas bien derechas,
mas no me puedo mover,
llevo a cuestas la comida
y no la puedo comer.
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Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
