Un espléndido abanico
que no produce pavor,
sus alas, plumas y pico
son reales, sí señor.
más adivinanzas de animales...
Teje con maña, caza con saña.
Por más que se suena el moco le cuelga.
Chiquitín y danzarín, pasa las noches rondando con lanza y con cornetín.
Adivina quien soy yo. Que al ir parece que vengo, y al venir es que me voy.
Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
Anido en las torres, largo cuello tengo y todos los años por San Blas vengo.
Voy con mi casa al hombro, camino sin tener patas, y voy marcando mi huella con un hilito de plata.
De China vengo, en Murcia vivo, como morera, seda fabrico.
Tengo ocho patas cargadas de ventosas, y paseo por las rocas, meciéndome en las olas. ¿Quién soy?
Topó mi padre en la iglesia con uno vestido de negro, ni era fraile, ni era cura, que era lo que dije primero.
