Tengo duro el corazón
pulpa blanca y
liquido en mi interior
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Somos verdes y amarillas, también somos coloradas, es famosa nuestra tarta y también puedes comernos sin que estemos cocinadas.
Campanita, campanera, blanca por dentro, verde por fuera, si no lo adivinas, piensa y espera.
Ni espero que me lo aciertes, ni espero que me bendigas, y, con un poco de suerte, espero que me lo digas.
Ave soy, pero no vuelo; mi nombre es cosa muy llana: soy una simple serrana, hija de un hijo del suelo.
A esta fruta se le culpa y fue cosa del demonio, pues comieron de su pulpa los del primer matrimonio.
Si tú me quieres comer, me verás marrón peludo y no me podrás romper porque por fuera soy duro.
Amarillo por fuera amarillo por dentro y con un corazón en el centro.
No soy de oro, plata no soy; ya te he dicho quién soy.
Una madre con cien hijas y a todas pone camisas.
Del nogal vengo, y en el cuello del hombre me cuelgo.
