Corre más que un ciclista,
nunca da marcha atrás,
si lo pierdes de vista,
¡cómo envejecerás!
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Dos hermanas en la plaza, ambas marchan a la par, si una da doce vueltas, la otra una, nada más.
Nos llegan muy de mañana y se van mucho después, regresan cada semana y cuatro veces al mes.
Brazos tengo desiguales y a mi ritmo se mueven los mortales.
Los siete son hermanitos y viven un solo día: cuando uno nace otro muere, y así se pasan la vida.
Unas surgen con la luna, a otras las alumbra el sol, todas juegan al corro y todas hermanas son.
Doce palomitas en un palomar, a la hora y a los cuartos salen a volar.
¿Qué día será, que entre el sábado y el lunes está?
Una cara con dos manos pegada está a la pared. Antes de un minuto, hermanos, ¿sabréis decirme quién es?
Como te cases o te embarques en este día fatal, todo te saldrá mal.
Todos me esperan pero nunca llego, porque cuando llego yo desaparezco.
