Adivina, adivinanza
Vuela entre las flores
con sus alas de colores
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Chao, chao, rabito «alzao».
Soy sabia y no tuve escuela para mí no hubo doctrina soy maestra de cocina y cocino sin candela.
Es blanca como la nieve, es negra como el carbón, las patas como una vela, el cuello como una hoz.
De negro y en procesión adivina quiénes son.
Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
Del fin del estanque vengo, para mirar a los niños, a los cuales entretengo, con saltos, juegos y brincos. ¿Quién soy?
El roer es mi trabajo, el queso mi aperitivo y el gato ha sido siempre mi más temido enemigo.
Sobre la vaca, la «o», a que no lo aciertas, no.
Tengo alas y pico y hablo y hablo sin saber lo que digo.
Mamífero rumiante de cuello alargado, por el desierto, errante, siempre anda jorobado.
