Al nacer fui maltratada,
mi dueño me tiene amor,
y aunque soy mujer honrada,
me suele tener atada
y con guardas mi señor.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
