Al nacer fui maltratada,
mi dueño me tiene amor,
y aunque soy mujer honrada,
me suele tener atada
y con guardas mi señor.
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Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
