Al nacer fui maltratada,
mi dueño me tiene amor,
y aunque soy mujer honrada,
me suele tener atada
y con guardas mi señor.
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En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
