Al nacer fui maltratada,
mi dueño me tiene amor,
y aunque soy mujer honrada,
me suele tener atada
y con guardas mi señor.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
