Al nacer fui maltratada,
mi dueño me tiene amor,
y aunque soy mujer honrada,
me suele tener atada
y con guardas mi señor.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
