Al nacer fui maltratada,
mi dueño me tiene amor,
y aunque soy mujer honrada,
me suele tener atada
y con guardas mi señor.
más adivinanzas de cosas de la casa...
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
