Al nacer fui maltratada,
mi dueño me tiene amor,
y aunque soy mujer honrada,
me suele tener atada
y con guardas mi señor.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
