Al nacer fui maltratada,
mi dueño me tiene amor,
y aunque soy mujer honrada,
me suele tener atada
y con guardas mi señor.
más adivinanzas de cosas de la casa...
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
