adivinanzas para niños

Aunque tengo cuatro patas,
yo nunca puedo correr,
tengo la comida encima,
y no la puedo comer.

 

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Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.

Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.

En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.

Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.

Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.

Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.

Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.

Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.

Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.

Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.