Aunque tengo cuatro patas,
yo nunca puedo correr,
tengo la comida encima,
y no la puedo comer.
más adivinanzas de cosas de la casa...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
