adivinanzas para niños

Cabecita fría
la noche haces día
cuando te restriego,
cabeza de fuego.

 

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Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?

Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.

Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.

Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.

Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.

Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.

En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.

En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.

Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.

Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.