Cabecita fría
la noche haces día
cuando te restriego,
cabeza de fuego.
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En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
