Cabecita fría
la noche haces día
cuando te restriego,
cabeza de fuego.
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De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
