Cabecita fría
la noche haces día
cuando te restriego,
cabeza de fuego.
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Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
