Cabecita fría
la noche haces día
cuando te restriego,
cabeza de fuego.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
