Cabecita fría
la noche haces día
cuando te restriego,
cabeza de fuego.
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Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
