Cabecita fría
la noche haces día
cuando te restriego,
cabeza de fuego.
más adivinanzas de cosas de la casa...
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Chiquita como un ratón guarda la casa como un león
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
