Cabecita fría
la noche haces día
cuando te restriego,
cabeza de fuego.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
