Cabecita fría
la noche haces día
cuando te restriego,
cabeza de fuego.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
