Cabecita fría
la noche haces día
cuando te restriego,
cabeza de fuego.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Yo tengo calor y frío, y no frío sin calor, y sin ser ni mar ni río, peces en mí he visto yo.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
