Cabecita fría
la noche haces día
cuando te restriego,
cabeza de fuego.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
