Cabecita fría
la noche haces día
cuando te restriego,
cabeza de fuego.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
