Caja llena de soldados,
todos largos y delgados,
con gorritos colorados.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Adivíname ésa.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
