Caja llena de soldados,
todos largos y delgados,
con gorritos colorados.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
