Caja llena de soldados,
todos largos y delgados,
con gorritos colorados.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
