Caja llena de soldados,
todos largos y delgados,
con gorritos colorados.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.
