Del techo al suelo,
cortada y fina,
tela con vuelo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
