Canto en la orilla,
vivo en el agua,
no soy pescado,
ni soy cigarra.
más adivinanzas de animales...
María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
En alto vive, en alto vuela, en alto toca las castañuelas.
Su padre relincha con pésima voz, su madre rebuzna y suelta una coz.
De colores muy galano, soy bruto y no lo parezco, perpetua prisión padezco, uso del lenguaje humano, si bien de razón carezco.
Salta y salta por los montes, usa las patas de atrás, su nombre ya te lo he dicho, fíjate y lo verás.
Soy roja como un rubí y llevo pintitas negras, me encuentro en el jardín, en las plantas o en la hierba.
Larga y lisa, larga y lisa, llevo puesta una camisa, toda bordada, bordada, sin costura ni puntada.
Tiene famosa memoria, gran tamaño y dura piel, y la nariz más grandota que en el mundo pueda haber.
Mi nombre lo leo, mi apellido es pardo, quién no lo adivine, es un poco tardo.
Duro por arriba, duro por abajo, cara de serpiente y patas de palo.
