Canto en la orilla,
vivo en el agua,
no soy pescado,
ni soy cigarra.
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Lo mismo que un galgo valgo, su retrato soy y amigo, y si por el campo salgo, las liebres mucho persigo, y es cierto que no soy galgo.
¿Quién hace en los troncos su oscura casita y allí esconde, avara, cuanto necesita?
¿Qué clarín suena en la noche que a todos desvela al punto? No es soldado, ni marino, ni músico de conjunto.
Adivina quien yo soy: al ir parece que vengo, y al venir, es que me voy.
Soy un turco pues sustento las mujeres que me dan, con quien hago de galán; repártoles el sustento, de celos padezco afán. Roja diadema me adorna, el traje Dios me lo dio, y aunque carezco de dientes tengo fama de cantor.
Es tan grande mi fortuna que estreno todos los años un vestido sin costura, de colores salpicado.
De tierra morena vengo, estirando y encogiendo, amárrenme las gallinas, que a los perros no les temo.
De China vengo, en Murcia vivo, como morera, seda fabrico.
Cuantas manos le dio el mar a este extraño pasajero que lo quieren contratar para que juegue de arquero ¿quién es?
Mil damas en un camino sin polvo ni remolino.
