Canto en la orilla,
vivo en el agua,
no soy pescado,
ni soy cigarra.
más adivinanzas de animales...
Mil damas en un camino sin polvo ni remolino.
Llevo pijama a diario sin guardarlo en el armario.
Chiquitín y danzarín, pasa las noches rondando con lanza y con cornetín.
Por aquel camino va caminando quien no es gente; adivínelo el prudente que el nombre se quedó atrás.
Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
Chao, chao, rabito «alzao».
Lo rascaba llorando de la crin a la cola y en él se iba trotando por una loma.
Trabajar, siempre mucho trabajé; aunque nunca estudié en la escuela me conocen bien; algunos dicen de mí: «terco bicho es» y Pinocho mucho se asustó cuando en mí casi se convirtió.
Tiene lamparitas de luz verde y cuando es de noche las enciende.
Voy con mi casa al hombro, camino sin tener patas, y voy marcando mi huella con un hilito de plata.
