Canto en la orilla,
vivo en el agua,
no soy pescado,
ni soy cigarra.
más adivinanzas de animales...
Tengo alas y pico y hablo y hablo sin saber lo que digo.
¿Quién hace en los troncos su oscura casita y allí esconde, avara, cuanto necesita?
Nace en la dehesa y come en tu mesa.
Anda, nada, vuela, no gasta zapato, va dejando estela.
Aunque no soy florista trabajo con flores y por más que me resista el hombre arrebata el fruto de mis labores.
¿Quién allá en lo alto en las ramas mora y allí esconde, avara, todo lo que roba?
Soy sabia y no tuve escuela para mí no hubo doctrina soy maestra de cocina y cocino sin candela.
Con la primavera, llega la viajera. Su nido es de barro y su cola, de tijera.
Nadie admira tu cantar, ni tus patas, ni tu pico, ya que todos quedan prendados de tu abanico.
Chao, chao, rabito «alzao».
