Cerca del polo, desnuda,
sentada sobre una roca,
suave, negra, bigotuda.
más adivinanzas de animales...
Topó mi padre en la iglesia con uno vestido de negro, ni era fraile, ni era cura, que era lo que dije primero.
Con su trompa preparada pasa a tu lado zumbando, se posa en tu piel desnuda y tu sangre va chupando.
Es tan grande mi fortuna que estreno todos los años un vestido sin costura, de colores salpicado.
Mi nombre lo leo, mi apellido es pardo, quién no lo adivine, es un poco tardo.
María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
Salta y salta, y la colita le falta.
Un bichito verde sobre la pared, corre que te corre, busca qué comer.
En alto vive, en alto mora, en alto teje, la tejedora.
Del fin del estanque vengo, para mirar a los niños, a los cuales entretengo, con saltos, juegos y brincos. ¿Quién soy?
¿Quién hace su casa en la verde rama, y allí a sus hijos solicita y llama?
