adivinanzas para niños

Como una ametralladora
se escucha mi tableteo;
pero estoy en la oficina,
que mi oficio no es guerrero.

 

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Sin hablar puedo decir lo que mi dueño ha pensado; tengo un carro, aunque sin mula, y me muero en tres espacios.

Muy chiquito, chiquitito, que pone fin a lo escrito.

Campo blanco, semilla negra, dos que la ven, uno que la siembra.

Soy pequeño, pequeñito, más con tal poder y arte que, si no me pegan bien, no van a ninguna parte.

Como una ametralladora se escucha mi tableteo; pero estoy en la oficina, que mi oficio no es guerrero.

Corta bien y no es cuchillo, afila y no es afilador, y te presta sus servicios para que escribas mejor.

Blancos son los campos, las semillas negras, cinco son los bueyes que el arado llevan.

No me hace falta sacar pasaje: me mojan la espalda y me voy de viaje.

Sabana blanca tendida, mariquita negra le baila encima.

Soy blanca como la nieve, me ponen sobre una mesa, para escribir sobre mí cuanto venga a la cabeza.