Con patas y espalda,
no se mueve ni anda.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
