Con patas y espalda,
no se mueve ni anda.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Fui a la plaza y compré un negrito. Llegué a la casa y se puso coloradito. ¿Qué es?
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
