Con patas y espalda,
no se mueve ni anda.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
