Con patas y espalda,
no se mueve ni anda.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
