Con patas y espalda,
no se mueve ni anda.
más adivinanzas de cosas de la casa...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
