Con patas y espalda,
no se mueve ni anda.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Adivíname ésa.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
