Con patas y espalda,
no se mueve ni anda.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Es verdad que tú le miras, es mentira que te ve, sois iguales uno al otro, está claro que eres él.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
