Con patas y espalda,
no se mueve ni anda.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
¿Quién será la desvelada, lo puedes tú discurrir? día y noche está acostada y no se puede dormir.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
