Cuando la entrada
yo les prohíbo,
son muchos golpes
los que recibo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Cuanto más se moja, más te seca. ¿Qué es?
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
