Cuando la entrada
yo les prohíbo,
son muchos golpes
los que recibo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Adivíname ésa.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
