Cuando la entrada
yo les prohíbo,
son muchos golpes
los que recibo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
