Cuando la entrada
yo les prohíbo,
son muchos golpes
los que recibo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
