Cuando la entrada
yo les prohíbo,
son muchos golpes
los que recibo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
