Cuando la entrada
yo les prohíbo,
son muchos golpes
los que recibo.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
