Puede ser de Persia,
puede ser de Ana,
por más que se enrolle,
se ve en la ventana.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
