La cara que yo acaricio,
dejo de seda al momento,
porque ni un pelo se resiste
a mi marcha, ¡buen invento!
más adivinanzas de cosas de la casa...
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Aunque soy iluminada siempre me tienen colgada.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
