Cuatro puntos son
y para distinguirlos
necesitamos del sol.
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Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
