adivinanzas para niños

Cuatro puntos son
y para distinguirlos
necesitamos del sol.

 

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Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.

En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.

Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.

¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?

Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.

Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.