adivinanzas para niños

Desde el día en que nací,
corro y corro sin cesar:
corro de noche y de día
hasta llegar a la mar.

 

más adivinanzas de la naturaleza...

Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.

Millares de soldaditos van unidos a la guerra, todos arrojan lanzas que caen sobre la tierra.

Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.

No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.

Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.

Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.

Girando toda su vida, toda su vida girando y no aprendió a ser más rápida da una vuelta y tarda un día, da otra vuelta y tarda un año.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.