De aquí al domingo seis pasos,
seis cielos que veo pasar,
seis mañanas, seis ocasos
¿Cómo me debo llamar?
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¿Qué cosa no ha sido y tiene que ser, y que cuando sea dejará de ser?
Doce señoritas en un mirador, todas tienen medias y zapatos no.
Nos llegan muy de mañana y se van mucho después, regresan cada semana y cuatro veces al mes.
¿Qué día será, que entre el sábado y el lunes está?
Una cara con dos manos pegada está a la pared. Antes de un minuto, hermanos, ¿sabréis decirme quién es?
Somos sesenta mellizos, en torno de nuestra madre, tenemos sesenta hijitos y toditos son iguales.
Juntos dos en un borrico, ambos andan a la par, doce leguas anda uno y una el otro nada más.
En un castillo redondo, doce caballeros de guardia están; un flaco lancero y un gordo escudero, marchan al compás.
Somos doce hermanos y yo el más chiquito; cada cuatro años me crece el rabito.
Brazos tengo desiguales y a mi ritmo se mueven los mortales.
