De bronce el tronco,
las hojas de esmeralda,
el fruto de oro,
las flores de plata.
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Son nuestras blancas flores a veces tan tempranas, que la nieve, envidiosa, viene a ver si nos gana
Está en el edificio, también en la maceta, la llevas en el pie, la coges en la huerta.
Los dátiles son mi fruto y palmas doy a lo bruto.
Siempre mirando al sol y no soy un caracol. Giro y giro sin fin y no soy un bailarín.
Giro mi cuerpo ante el sol, por ser mi dueño y señor.
Sin el aire yo no vivo; sin la tierra yo me muero; tengo yemas sin ser huevo, y copa sin ser sombrero.
Su cabeza es amarilla, siguiendo al sol, gira y gira, muchos comen sus pepitas y dicen que son muy ricas.
En el origen la respuesta está, en el fin, continuidad, y si no dice la verdad, tienes la réplica ya.
¿Qué es, qué no es? Está en el jardín, también en tus pies.
Mi nombre es de peregrino y tengo virtud notable, me encuentras en los caminos y mi olor es agradable.
