Dos fuentes muy cristalinas
están en medio de un llano
y cuando las fuentes manan
no está muy contento el amo.
más adivinanzas del cuerpo humano...
Adivina, adivinanza, tiene un solo ojo y una cara ancha.
Juntos vienen, juntos van, uno va delante, otro va detrás.
¿Qué instrumento se puede escuchar, pero no se puede ver ni tocar?
Ordenes da, órdenes recibe, algunas autoriza, otras prohíbe.
Unas son redondas, otras ovaladas, unas piensan mucho, otras casi nada.
Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra, que es la madre del mentir.
Aunque sepas ésto, mago no serás, si no sabes dónde, lo digerirás.
Dos hermanos sonrosados, juntos en silencio están, pero siempre necesitan separarse para hablar.
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes, no está a gusto el hortelano, cuando crecen las corrientes.
Al revolver una esquina me encontré con un convento, las monjas vestidas de blanco, la superiora en el centro, más arriba dos ventanas, más todavía un par de espejos y en lo más alto la plaza donde pasean los caballeros.
