En lo más alto me ponen
para que el aire me dé.
El aire me zarandea,
Y siempre lo miro a él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
En el buen tiempo a nadie marea, en cuanto llueve repiquetea.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
