En lo más alto me ponen
para que el aire me dé.
El aire me zarandea,
Y siempre lo miro a él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Cuando te veo me ves, cuando me ves te veo, y no te parezco feo.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Te lo digo y no me entiendes, no tengo boca y si tengo dientes
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
