En lo más alto me ponen
para que el aire me dé.
El aire me zarandea,
Y siempre lo miro a él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Adivíname ésa.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
De mi madre nací yo, sin fundamento de padre, y luego me he muerto yo y de mi nació mi madre.
