En lo más alto me ponen
para que el aire me dé.
El aire me zarandea,
Y siempre lo miro a él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
No pienses que es una col, o que baila el chachachá; búscala sobre tu cama, que yo te la he dicho ya.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
