En lo más alto me ponen
para que el aire me dé.
El aire me zarandea,
Y siempre lo miro a él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Ya ves, ya ves, tan claro que es. No me la adivines de aquí a un mes.
Cuanto más se moja, más te seca. ¿Qué es?
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Golpe va, golpe viene y en su puesto se mantiene.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
