En lo más alto me ponen
para que el aire me dé.
El aire me zarandea,
Y siempre lo miro a él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Adivíname ésa.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Tiene agua y no es botijo, está siempre en el jardín. Cada vez que se enrosca, aunque no espanta a una mosca tiene pinta de reptil. ¿Qué será?
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
