En lo más alto me ponen
para que el aire me dé.
El aire me zarandea,
Y siempre lo miro a él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
