En lo más alto me ponen
para que el aire me dé.
El aire me zarandea,
Y siempre lo miro a él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Durante el verano escondido, en el invierno encendido.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Sube llena, baja vacía, y si no se da prisa, la sopa se enfría,
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
