En lo más alto me ponen
para que el aire me dé.
El aire me zarandea,
Y siempre lo miro a él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
