En lo más alto me ponen
para que el aire me dé.
El aire me zarandea,
Y siempre lo miro a él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Los tejados protejo y buenas canales dejo.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Dicen que tiene y no tiene, mucho pincha, poco retiene.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
