En lo más alto me ponen
para que el aire me dé.
El aire me zarandea,
Y siempre lo miro a él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
¿Qué cosa es si hace espuma, lava la ropa y huele muy bien?
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
