En primavera te deleito,
en verano te refresco,
en otoño te alimento
y en invierno te caliento.
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Dime tú que cosa maja. Cuanto más crece más baja.
Mi nombre es de peregrino y tengo virtud notable, me encuentras en los caminos y mi olor es agradable.
¿Qué es, qué no es? Está en el jardín, también en tus pies.
Mi fruto es el dátil, mi hoja la palma, que la vemos mucho por Semana Santa.
Su cabeza es amarilla, siguiendo al sol, gira y gira, muchos comen sus pepitas y dicen que son muy ricas.
En la tierra te sembraron, las aves te desearon, cuando estuviste dorado los hombres te segaron.
Alta como un pino, verde como un lino, con las hojas anchas y el fruto amarillo.
Son nuestras blancas flores a veces tan tempranas, que la nieve, envidiosa, viene a ver si nos gana
Soy un árbol frondoso que da buen fruto pero cuando oyen mi nombre dicen que hurto.
En el origen la respuesta está, en el fin, continuidad, y si no dice la verdad, tienes la réplica ya.
