adivinanzas para niños

En verano barbudo
y en invierno desnudo,
¡esto es muy duro!

 

más adivinanzas de la naturaleza...

Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.

Soy una bola grandota, que gira constantemente, y que desea saber, dónde meter tanta gente. Si ya sabes quien soy yo eres muy inteligente.

En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.

Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.

Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.