adivinanzas para niños

En verano barbudo
y en invierno desnudo,
¡esto es muy duro!

 

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Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.

Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.

Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.

Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.

En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!

Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.

Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.

En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.