En verano barbudo
y en invierno desnudo,
¡esto es muy duro!
más adivinanzas de la naturaleza...
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Soy una bola grandota, que gira constantemente, y que desea saber, dónde meter tanta gente. Si ya sabes quien soy yo eres muy inteligente.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.
