En verano barbudo
y en invierno desnudo,
¡esto es muy duro!
más adivinanzas de la naturaleza...
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
Millares de soldaditos van unidos a la guerra, todos arrojan lanzas que caen sobre la tierra.
