En verano barbudo
y en invierno desnudo,
¡esto es muy duro!
más adivinanzas de la naturaleza...
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Como el algodón suelo en el aire flotar, a veces otorgo lluvia y otras, sólo humedad.
Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
Es una enorme naranja pero de zumo salado, los gajos se le suponen entre un par de meridianos.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Millares de soldaditos van unidos a la guerra, todos arrojan lanzas que caen sobre la tierra.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
