En verano barbudo
y en invierno desnudo,
¡esto es muy duro!
más adivinanzas de la naturaleza...
¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?
Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
Como una peonza da vueltas al sol, gira que gira, sin tener motor.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
