adivinanzas para niños

En verano barbudo
y en invierno desnudo,
¡esto es muy duro!

 

más adivinanzas de la naturaleza...

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

Muchas monjitas en un convento, visitan las flores y hacen dulces dentro.

Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre.

Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.

Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.

En el cielo soy de agua, en la tierra soy de polvo, en las iglesias de humo y mancha blanca en los ojos.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.