Es tan grande mi fortuna
que estreno todos los años
un vestido sin costura,
de colores salpicado.
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Chiquitín y danzarín, pasa las noches rondando con lanza y con cornetín.
Larga y lisa, larga y lisa, llevo puesta una camisa, toda bordada, bordada, sin costura ni puntada.
Alas de muchos colores se pierden entre las flores.
El roer es mi trabajo, el queso mi aperitivo y el gato ha sido siempre mi más temido enemigo.
Mi casa llevo a cuestas, tras de mí dejo un sendero, soy lento de movimientos, no le gusto al jardinero.
Todo lo lleva delante, los colmillos para la lucha y la trompa para la ducha.
Soy amiga de la luna, soy enemiga del sol; si viene la luz del día, alzo mi luz y me voy.
Con la primavera, llega la viajera. Su nido es de barro y su cola, de tijera.
Tiene lamparitas de luz verde y cuando es de noche las enciende.
En el campo me crié dando voces como loca; me ataron de pies y manos para quitarme la ropa.
