Es tan grande mi fortuna
que estreno todos los años
un vestido sin costura,
de colores salpicado.
más adivinanzas de animales...
Con su risa mañanera toda la playa alborota, pescadora y marinera.
Te doy leche y mi lana, y para hablar digo: «beeeee», si no adivinas mi nombre yo nunca te lo diré.
Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
Todo lo lleva delante, los colmillos para la lucha y la trompa para la ducha.
Soy pequeño y alargado, en dos conchas colocado, como no puedo nadar, me pego a las rocas del mar.
Chiquitín y danzarín, pasa las noches rondando con lanza y con cornetín.
De cierto animal di el nombre: es quien vigila la casa, quien avisa si alguien pasa y es fiel amigo del hombre.
Cerca del polo, desnuda, sentada sobre una roca, suave, negra, bigotuda.
Un solo portero, un solo inquilino, tu casa redonda la llevas contigo.
Larga y lisa, larga y lisa, llevo puesta una camisa, toda bordada, bordada, sin costura ni puntada.
