Es tan grande mi fortuna
que estreno todos los años
un vestido sin costura,
de colores salpicado.
más adivinanzas de animales...
Mil damas en un camino sin polvo ni remolino.
Con su trompa preparada pasa a tu lado zumbando, se posa en tu piel desnuda y tu sangre va chupando.
Prima hermana del conejo, aunque de lomo más alto, domina bien la carrera y el salto.
Soy un animal pequeño, piensa mi nombre un rato, porque agregando una «n» tendrás mi nombre en el acto.
Tengo de rey la cabeza calzo espuela pavonada, llevo barba colorada, mi sueño temprano empieza y madrugo a la alborada.
Tiene lamparitas de luz verde y cuando es de noche las enciende.
Por aquel camino va caminando quien no es gente; adivínelo el prudente que el nombre se quedó atrás.
Hablo y no pienso, lloro y no siento, río sin razón y miento sin intención.
Duro por arriba, duro por abajo, cara de serpiente y patas de palo.
Topó mi padre en la iglesia con uno vestido de negro, ni era fraile, ni era cura, que era lo que dije primero.
