Es tan grande mi fortuna
que estreno todos los años
un vestido sin costura,
de colores salpicado.
más adivinanzas de animales...
Lo rascaba llorando de la crin a la cola y en él se iba trotando por una loma.
Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
¿Cuál será aquel animal que rebuzna y no es borrico; en la cara, en el hocico y en el cuerpo es casi igual; que trabaja irracional, que lo que come merece, tiene de burro la cara, no es borrico y lo parece?
Soy dama cruel, temerosa, me paseo en verde prado, y todo aquel que me mira se queda muy espantado. Yo luzco un largo vestido que en tienda no fue comprado, no fue por mano de sastre, ni medido, ni cortado.
Teje con maña, caza con saña.
Desde hace miles de años hemos transportado al hombre; ahora nos lleva escondidos en el motor de su coche.
De negro y en procesión adivina quiénes son.
Anido en las torres, largo cuello tengo y todos los años por San Blas vengo.
Chao, chao, rabito «alzao».
Mi nombre lo leo, mi apellido es pardo, quién no lo adivine, es un poco tardo.
