Es tan grande mi fortuna
que estreno todos los años
un vestido sin costura,
de colores salpicado.
más adivinanzas de animales...
¿Quién es este que se arrima trayendo su casa encima?
Su padre relincha con pésima voz, su madre rebuzna y suelta una coz.
Nunca camina por tierra, ni vuela, ni sabe nadar, pero aún así siempre corre, sube y baja sin parar.
Por aquel camino va caminando quien no es gente; adivínelo el prudente que el nombre se quedó atrás.
Por más que se suena el moco le cuelga.
Mi casa llevo a cuestas, tras de mí dejo un sendero, soy lento de movimientos, no le gusto al jardinero.
Topó mi padre en la iglesia con uno vestido de negro, ni era fraile, ni era cura, que era lo que dije primero.
María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
Nadie admira tu cantar, ni tus patas, ni tu pico, ya que todos quedan prendados de tu abanico.
Si te pregunto cómo se llama este gran bicho, ya te lo he dicho.
