Es tan grande mi fortuna
que estreno todos los años
un vestido sin costura,
de colores salpicado.
más adivinanzas de animales...
Tengo tinta, tengo plumas y brazos tengo, además, pero no puedo escribir, porque no aprendí jamás.
Adivina quien yo soy: al ir parece que vengo, y al venir, es que me voy.
Orejas largas, rabo cortito; corro y salto muy ligerito.
El roer es mi trabajo, el queso mi aperitivo y el gato ha sido siempre mi más temido enemigo.
María Penacho parió un muchacho, ni vivo ni muerto, ni hembra ni macho.
Tiene las orejas largas, tiene la cola pequeña, en los corrales se cría y en el monte tiene cuevas.
No lo parezco y soy pez, y mi forma la refleja una pieza de ajedrez.
Del fin del estanque vengo, para mirar a los niños, a los cuales entretengo, con saltos, juegos y brincos. ¿Quién soy?
Cuantas manos le dio el mar a este extraño pasajero que lo quieren contratar para que juegue de arquero ¿quién es?
¿Qué es, qué es, del tamaño de una nuez, que sube la cuesta y no tiene pies?
