Es verdad que tú le miras,
es mentira que te ve,
sois iguales uno al otro,
está claro que eres él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Sale de la sala, entra en la cocina, meneando la cola como una gallina.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
