Es verdad que tú le miras,
es mentira que te ve,
sois iguales uno al otro,
está claro que eres él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Que timbre y número tenga y en verdad portal no sea es cierto, y el que desea hablar por él, no lo cuelga.
Un animalito con cuatro dientes, que nos trae comida muy diligente.
