Es verdad que tú le miras,
es mentira que te ve,
sois iguales uno al otro,
está claro que eres él.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Tiene un ojo y nada ve, por abrir no es cosa dura, sin embargo por cerrar, sí que cierra y sí que es dura.
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
Me compran para dormir y me encanta sacudir. ¿Qué soy?
Muchos golpes recibe cuando a la gente, la entrada prohíbe.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
