Mi nombre lo leo,
mi apellido es pardo,
quién no lo adivine,
es un poco tardo.
más adivinanzas de animales...
Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
Desde hace miles de años hemos transportado al hombre; ahora nos lleva escondidos en el motor de su coche.
Trabajar, siempre mucho trabajé; aunque nunca estudié en la escuela me conocen bien; algunos dicen de mí: «terco bicho es» y Pinocho mucho se asustó cuando en mí casi se convirtió.
Anido en las torres, largo cuello tengo y todos los años por San Blas vengo.
Verde como el campo, campo no es, habla como el hombre, hombre no es.
Lo mismo que un galgo valgo, su retrato soy y amigo, y si por el campo salgo, las liebres mucho persigo, y es cierto que no soy galgo.
Por aquel camino va caminando quien no es gente; adivínelo el prudente que el nombre se quedó atrás.
El roer es mi trabajo, el queso mi aperitivo y el gato ha sido siempre mi más temido enemigo.
Piensa poco y salta mucho, dime su nombre que no te escucho.
Soy un animal pequeño, piensa mi nombre un rato, porque agregando una «n» tendrás mi nombre en el acto.
