adivinanzas para niños

Mi ser por un punto empieza,
por un punto ha de acabar,
el que mi nombre acierte
sólo dirá la mitad.

 

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Con varillas me sostengo y con la lluvia voy y vengo.

Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.

Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».

Para salir a la esquina ponte pan en el talón y camina.

Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.

Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.

Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.