Oro parece,
plata no es,
abre la cortina
y verás lo que es
más adivinanzas de frutas...
Arca, monarca, llena de placer; ningún carpintero te ha sabido hacer.
Ni espero que me lo aciertes, ni espero que me bendigas, y, con un poco de suerte, espero que me lo digas.
A esta fruta se le culpa y fue cosa del demonio, pues comieron de su pulpa los del primer matrimonio.
Amarillo por fuera amarillo por dentro y con un corazón en el centro.
Ave soy, pero no vuelo; mi nombre es cosa muy llana: soy una simple serrana, hija de un hijo del suelo.
Si tú me quieres comer, me verás marrón peludo y no me podrás romper porque por fuera soy duro.
Somos cien hermanitos, todos muy igualitos y estamos encerrados en un globo bonito.
¿Qué le dijo una cereza a otra cereza?
Agua pasa por mi casa, cate por mi corazón. El que no lo adivinara, será un burro cabezón.
A mi me tratan de santa y traigo conmigo el día, soy redonda y encarnada y tengo la sangre fría.
