Oro parece,
plata no es,
abre la cortina
y verás lo que es
más adivinanzas de frutas...
Tiene ojos y no ve, tiene agua y no la bebe, tiene carne y no la come tiene barba y no es hombre.
Campanita, campanera, blanca por dentro, verde por fuera, si no lo adivinas, piensa y espera.
Ni espero que me lo aciertes, ni espero que me bendigas, y, con un poco de suerte, espero que me lo digas.
Tengo duro cascarón, pulpa blanca y líquido dulce en mi interior.
Era un sol en miniatura y en el árbol la encontré. Cuando sin piel la dejé, me fascinó su frescura. ¿Qué es?
Si la dejamos se pasa; si la vendemos se pesa; si se hace vino se pisa; si la dejamos se posa.
A mi me tratan de santa y traigo conmigo el día, soy redonda y encarnada y tengo la sangre fría.
Si tú me quieres comer, me verás marrón peludo y no me podrás romper porque por fuera soy duro.
No soy de oro, plata no soy; ya te he dicho quién soy.
Tengo nombre de ciudad, con cierta fruta concuerdo y muerdo en la realidad. ¿Qué soy?
