Oro parece,
plata no es,
abre la cortina
y verás lo que es
más adivinanzas de frutas...
A esta fruta se le culpa y fue cosa del demonio, pues comieron de su pulpa los del primer matrimonio.
¿Qué le dijo una cereza a otra cereza?
Amarillo por fuera amarillo por dentro y con un corazón en el centro.
Ave soy, pero no vuelo; mi nombre es cosa muy llana: soy una simple serrana, hija de un hijo del suelo.
No soy de oro, plata no soy; ya te he dicho quién soy.
Tengo duro el corazón pulpa blanca y liquido en mi interior
Oro parece, plata no es, abre la cortina y verás lo que es
Ave y no vuela, llana y es curva. Quien no adivine ésta, no adivinará ninguna.
A veces blanquita, a veces negrita y siempre bolita.
Soy redonda como el mundo al morir me despedazan, me reducen a pellejo y todo el jugo me sacan
