Oro parece,
plata no es,
abre la cortina
y verás lo que es
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Ave soy, pero no vuelo; mi nombre es cosa muy llana: soy una simple serrana, hija de un hijo del suelo.
Tiene ojos y no ve, tiene agua y no la bebe, tiene carne y no la come tiene barba y no es hombre.
Amarillo por fuera amarillo por dentro y con un corazón en el centro.
Son de color chocolate, se ablandan con el calor y si se meten al horno explotan con gran furor.
Una madre con cien hijas y a todas pone camisas.
A esta fruta se le culpa y fue cosa del demonio, pues comieron de su pulpa los del primer matrimonio.
Somos cien hermanitos, todos muy igualitos y estamos encerrados en un globo bonito.
Era un sol en miniatura y en el árbol la encontré. Cuando sin piel la dejé, me fascinó su frescura. ¿Qué es?
Soy redonda como el mundo al morir me despedazan, me reducen a pellejo y todo el jugo me sacan
Tengo duro cascarón, pulpa blanca y líquido dulce en mi interior.
