Para unos soy muy corto;
para otros, regular;
para los tristes muy largo;
para Dios, la eternidad.
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De siete en siete vamos cogiditos de las manos.
Corre más que un ciclista, nunca da marcha atrás, si lo pierdes de vista, ¡cómo envejecerás!
Brazos tengo desiguales y a mi ritmo se mueven los mortales.
Cada año nazco gordito y cada año me muero flaquito. ¿Qué soy?
Somos doce hermanos y yo el más chiquito; cada cuatro años me crece el rabito.
Somos sesenta mellizos, en torno de nuestra madre, tenemos sesenta hijitos y toditos son iguales.
Juntos dos en un borrico, ambos andan a la par, doce leguas anda uno y una el otro nada más.
¿Qué cosa, qué cosa es? que vuela sin tener alas, y corre sin tener pies.
Quién es un viejo ligero, que es de cuatro movimientos puestos en doce cimientos, que, a cualquier pasajero, da más penas que contentos.
Todos me esperan pero nunca llego, porque cuando llego yo desaparezco.
