Para unos soy muy corto;
para otros, regular;
para los tristes muy largo;
para Dios, la eternidad.
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Para unos soy muy corto; para otros, regular; para los tristes muy largo; para Dios, la eternidad.
Quién es un viejo ligero, que es de cuatro movimientos puestos en doce cimientos, que, a cualquier pasajero, da más penas que contentos.
Nos llegan muy de mañana y se van mucho después, regresan cada semana y cuatro veces al mes.
Cada año nazco gordito y cada año me muero flaquito. ¿Qué soy?
Dos hermanas en la plaza, ambas marchan a la par, si una da doce vueltas, la otra una, nada más.
¿Qué día será, que entre el sábado y el lunes está?
De siete en siete vamos cogiditos de las manos.
Soy un caballero muy aseñorado, tengo doce damas para mi regalo, todas van en coche y gastan sus cuartos, todas usan medias, pero no zapatos.
Corre más que un ciclista, nunca da marcha atrás, si lo pierdes de vista, ¡cómo envejecerás!
En un castillo redondo, doce caballeros de guardia están; un flaco lancero y un gordo escudero, marchan al compás.
