¿Qué clarín suena en la noche
que a todos desvela al punto?
No es soldado, ni marino,
ni músico de conjunto.
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Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
Piensa poco y salta mucho, dime su nombre que no te escucho.
Me roban mi vestidura porque la fuerza es su ley y visten con mis despojos desde el esclavo hasta el rey.
¿Qué clarín suena en la noche que a todos desvela al punto? No es soldado, ni marino, ni músico de conjunto.
Alas de mil colores y se pierden entre las flores.
De un huevo sale, y para enviar mensajes vale.
A la orilla de los ríos, croan sin meterse en líos, saltos dan, mas no son osos sino animales verdosos.
Llevo pijama a diario sin guardarlo en el armario.
Soy un animal pequeño, piensa mi nombre un rato, porque agregando una «n» tendrás mi nombre en el acto.
Nadie admira tu cantar, ni tus patas, ni tu pico, ya que todos quedan prendados de tu abanico.
