¿Qué clarín suena en la noche
que a todos desvela al punto?
No es soldado, ni marino,
ni músico de conjunto.
más adivinanzas de animales...
Es tan grande mi fortuna que estreno todos los años un vestido sin costura, de colores salpicado.
Adivina adivinador, por las mañanas soy un gran cantor.
Su padre relincha con pésima voz, su madre rebuzna y suelta una coz.
Mis patas largas, mi pico largo, hago mi casa en el campanario.
Si la tienes tú la buscas, si no la tienes, ni la buscas, ni la quieres.
De celda en celda voy pero presa no estoy.
Mamífero rumiante de cuello alargado, por el desierto, errante, siempre anda jorobado.
Trabajar, siempre mucho trabajé; aunque nunca estudié en la escuela me conocen bien; algunos dicen de mí: «terco bicho es» y Pinocho mucho se asustó cuando en mí casi se convirtió.
Soy pequeño y alargado, en dos conchas colocado, como no puedo nadar, me pego a las rocas del mar.
Con su trompa preparada pasa a tu lado zumbando, se posa en tu piel desnuda y tu sangre va chupando.
