¿Qué es, qué es,
que te da en la cara
y no lo ves?
más adivinanzas de la naturaleza...
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro!
Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Kilómetros mido, hectolitros llevo, kilovatios doy, hectáreas mantengo.
Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.
Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
