¿Qué es, qué es,
que te da en la cara
y no lo ves?
más adivinanzas de la naturaleza...
Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.
Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
