adivinanzas para niños

Un convento bien cerrado,
sin campanas y sin torres
y muchas monjitas dentro,
preparan dulces de flores.

 

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No ves el sol, no ves la luna, y si está en el cielo no ves cosa alguna.

Vuela en el aire, pace en la tierra, se posa en los árboles, anda en la mano, se deshace en el horno y se ahoga en el agua.

Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.

No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.

Cuatro puntos son y para distinguirlos necesitamos del sol.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.

Llevo, sin ser arlequín, de colores mi librea, yo salgo de tarde en tarde y espero siempre a que llueva.

Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.

El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.