Quien me mira se refleja
así nadie tendrá una queja.
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Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Todos me buscan, para descansar, si ya te lo he dicho, no lo pienses más.
Pino sobre pino, sobre pino, lino, sobre lino, flores y alrededor amores.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
