Quien me mira se refleja
así nadie tendrá una queja.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
