Sobre la vaca, la «o»,
a que no lo aciertas, no.
más adivinanzas sobre el mar y la playa...
Ni de día, ni de noche puede mi vela alumbrar, pero cuando sopla el viento muy bien suelo navegar.
El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.
No lo parezco y soy pez, y mi forma la refleja una pieza de ajedrez.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene, no más.
El padre en el mar y el hijo a rezar.
¿Qué bicho dirás que es, que es algo y nada a la vez?
Olas me llevan, olas me traen, pero las velas nunca se me caen.
Haciendo ruido ya vienen, haciendo ruido se van; y, cuando mañana vuelvan, de igual manera se irán.
Un truquito este pez tiene que no todo el mundo sabe: si a su nombre quitas la «ene», va y se transforma en ave.
Adivina quien yo soy: al ir parece que vengo, y al venir, es que me voy.
