Sobre la vaca, la «o»,
a que no lo aciertas, no.
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Soy pequeño y alargado, en dos conchas colocado, como no puedo nadar, me pego a las rocas del mar.
Sobre la vaca, la «o», a que no lo aciertas, no.
En dos castañuelas voy encerrado y al sacarme del mar me pongo colorado
Adivina quien yo soy: al ir parece que vengo, y al venir, es que me voy.
Iba una vaca de lado, luego resultó pescado.
Soy el que jamás descansa y va y viene sin cesar. Nunca me puedo secar. Jamás te aburre mi danza. En presencia o añoranza tu siempre me vas a amar.
Un truquito este pez tiene que no todo el mundo sabe: si a su nombre quitas la «ene», va y se transforma en ave.
Olas me llevan, olas me traen, pero las velas nunca se me caen.
Haciendo ruido ya vienen, haciendo ruido se van; y, cuando mañana vuelvan, de igual manera se irán.
Llegamos sin cesar, una tras otra, desde el mar a la playa a descansar. A veces, sin embargo, más furiosas, los barcos podemos destrozar.
