Sobre la vaca, la «o»,
a que no lo aciertas, no.
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Ni de día, ni de noche puede mi vela alumbrar, pero cuando sopla el viento muy bien suelo navegar.
Dos pinzas tengo, hacia atrás camino, de mar o de río en el agua vivo.
No lo parezco y soy pez, y mi forma la refleja una pieza de ajedrez.
En una cala del mar, aunque con muy mala pinta, dispuesto para pintar utilizando su tinta.
Soy el que jamás descansa y va y viene sin cesar. Nunca me puedo secar. Jamás te aburre mi danza. En presencia o añoranza tu siempre me vas a amar.
Tengo tinta, tengo plumas y brazos tengo, además, pero no puedo escribir, porque no aprendí jamás.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene, no más.
Haciendo ruido ya vienen, haciendo ruido se van; y, cuando mañana vuelvan, de igual manera se irán.
Vivo en el mar sin ser pez y soy siempre juguetón; nunca me baño en el Rhin, pues soy el mismo del fin.
El padre en el mar y el hijo a rezar.
