Sobre la vaca, la «o»,
a que no lo aciertas, no.
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El padre en el mar y el hijo a rezar.
Llegamos sin cesar, una tras otra, desde el mar a la playa a descansar. A veces, sin embargo, más furiosas, los barcos podemos destrozar.
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene, no más.
Olas me llevan, olas me traen, pero las velas nunca se me caen.
Adivina quien yo soy: al ir parece que vengo, y al venir, es que me voy.
El cielo y la tierra se van a juntar; la ola y la nube se van a enredar. Vayas donde vayas siempre lo verás, por mucho que andes nunca llegarás.
Un truquito este pez tiene que no todo el mundo sabe: si a su nombre quitas la «ene», va y se transforma en ave.
Cinco brazos, no te miento, habita siempre en el mar, aunque la puedes hallar de noche en el firmamento.
En una cala del mar, aunque con muy mala pinta, dispuesto para pintar utilizando su tinta.
Sobre la vaca, la «o», a que no lo aciertas, no.
