Tiene luna,
no es planeta;
tiene marco
y no es puerta.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
De nada me sirven, estas cuatro patas, que quieta estoy siempre, sobre mí, el durmiente.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
Su forma es de pera, aunque es de cristal da luz sin espera para cada cual.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
