Una señora, muy aseñorada,
tiene muchos dientes
y se cose a puntadas.
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Pico sin tener enojos y, sin nacer, soy de corte, pero muchos, con arrojos, los dedos, viendo mi porte, me los meten por los ojos.
Vengo al mundo a trabajar, y tengo tan mala suerte, que todos me pinchan el culo, y yo no me puedo quejar.
Con «A» empieza mi nombre, de las damas soy querido, si me prenden voy seguro, y, si me sueltan, perdido.
Siempre de mí dicen algo, aunque muy humilde soy; no soy señor y me tratan, con la nobleza del don.
Una señora, muy aseñorada, tiene muchos dientes y se cose a puntadas.
Locomotora no soy, mas cuando con vapor voy, dejo muy alisado si me usan con cuidado.
¿Quién es esa señora, que tiene la propiedad, de estirar bien lo arrugado y de arrugar lo estirado, con igual facilidad?
Tengo pie y no tengo boca, hilo meto, hilo asomo, tengo dientes y no como.
Dos hermanas diligentes que caminan al compás, con el pico por delante y los ojos por detrás.
Seguro que en tu casa está si no lo sabes no importa. Pero ¿qué cosa será que cuanto más larga más corta?
