Una señora, muy aseñorada,
tiene muchos dientes
y se cose a puntadas.
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Te la digo, te la digo, te la vuelvo a repetir; te la digo veinte veces y no me la sabes decir.
Verde fue mi nacimiento y amarillo fue mi abril; tuve que ponerme blanco para poderte servir.
Una señora, muy aseñorada, tiene muchos dientes y se cose a puntadas.
Dos hermanas diligentes que caminan al compás, con el pico por delante y los ojos por detrás.
Siempre de mí dicen algo, aunque muy humilde soy; no soy señor y me tratan, con la nobleza del don.
Pequeños, redondos, con agujeritos, valemos muy poco, solos o juntitos, mas de nosotros depende el buen vestir de la gente.
Dama da, dama deja, y no se queja de lo que deja.
Primero ciega, luego pincha y todo une mientras camina.
Soy pequeña y afilada y pincho con mis puntadas.
Seguro que en tu casa está si no lo sabes no importa. Pero ¿qué cosa será que cuanto más larga más corta?
