Vivo en alta situación
y en continuo movimiento,
con exactitud presento
del aire la dirección.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
¿Que le pones a una caja que la hace más ligera?
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Lámina que no se ve y nos protege del viento. Aunque la atraviesa el sol, se empaña con el aliento.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
