adivinanzas para niños

Tengo lecho
y no me acuesto
tengo curso
sin ser maestro.

 

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No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.

Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución.

Alto, alto, como un pino, pesa menos que un comino.

Es tan humilde y tan buena que hasta se deja pisar; para el almuerzo y la cena la vaca la va a tomar.

Sin vacación en sus cursos, al principio son pequeños, suelen nacer en montañas y morir de marineros.

En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene no más.

Nazco y muero sin cesar; sigo no obstante existiendo, y, sin salir de mi lecho, me encuentro siempre corriendo.

¿Qué es, qué es, que te da en la cara y no lo ves?

Tengo lecho y no me acuesto tengo curso sin ser maestro.

Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.