Soy redonda como el mundo
al morir me despedazan,
me reducen a pellejo
y todo el jugo me sacan
más adivinanzas de frutas...
Ave soy, pero no vuelo; mi nombre es cosa muy llana: soy una simple serrana, hija de un hijo del suelo.
Tengo duro el corazón pulpa blanca y liquido en mi interior
Son de color chocolate, se ablandan con el calor y si se meten al horno explotan con gran furor.
Amarillo por fuera amarillo por dentro y con un corazón en el centro.
Ni espero que me lo aciertes, ni espero que me bendigas, y, con un poco de suerte, espero que me lo digas.
Era un sol en miniatura y en el árbol la encontré. Cuando sin piel la dejé, me fascinó su frescura. ¿Qué es?
¿Qué le dijo una cereza a otra cereza?
Ave me llaman a veces y es llana mi condición.
Es como algunas cabezas y lleva dentro un cerebro, si la divido en dos piezas y la como, lo celebro.
A veces blanquita, a veces negrita y siempre bolita.
