Muchas monjitas en un convento,
visitan las flores y hacen dulces dentro.
más adivinanzas de la naturaleza...
Vuela sin alas, silba sin boca, azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas.
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene.
En las regiones polares se encuentra en todos los mares.
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar.
No soy estación del Metro ni soy estación del tren, pero soy una estación donde mil flores se ven.
Un convento bien cerrado, sin campanas y sin torres y muchas monjitas dentro, preparan dulces de flores.
Son mis colores tan brillantes que el cielo alegro en un instante.
Aparece por delante, por los lados, por la espalda, te descuidas un instante y te levanta la falda.
Desde el día en que nací, corro y corro sin cesar: corro de noche y de día hasta llegar a la mar.
Lomos y cabeza tengo y aunque vestida no estoy, muy largas faldas mantengo.
