Tiene luna,
no es planeta;
tiene marco
y no es puerta.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Quien me mira se refleja así nadie tendrá una queja.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
En el campo fui nacida, vestida de verdes ramas, y al pueblo me trajeron, para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, mas yo todo lo reparto, porque no sé comer nada.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Vivo en alta situación y en continuo movimiento, con exactitud presento del aire la dirección.
Como conoce la clave, gira por su laberinto y deja entrar al recinto.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
