De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.
más adivinanzas de cosas de la casa...
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
A la entrada de tu casa algo suena si lo aprietan y tu sales presurosa a abrir deprisa la puerta.
Cuando la entrada yo les prohíbo, son muchos golpes los que recibo.
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Ruedo y ruedo, y en los bolsillos me quedo.
Es tu favorita cuando sientes frío; la encuentras escrita en el verso mío.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Con mi cara tan cuadrada, lisa o con dibujitos, resignada y por los suelos, me repito, me repito...
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
