adivinanzas para niños

De nada me sirven,
estas cuatro patas,
que quieta estoy siempre,
sobre mí, el durmiente.

 

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Hay un hijo que hace nacer a la madre que le dio el ser.

Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.

Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.

Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.

En invierno se usa porque da calor en verano estorba y se echa al rincón.

En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.

En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.

La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!

Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?

¿Quién pensaréis que yo soy, que cuanto más y más lavo, mucho más sucia me voy?