A la entrada de tu casa
algo suena si lo aprietan
y tu sales presurosa
a abrir deprisa la puerta.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Siempre andamos por el suelo de alcobas y de salones y en historias orientales hasta hacemos algún vuelo.
En la mesa me ponen y sobre mí todos comen.
Tiene luna, no es planeta; tiene marco y no es puerta.
Es una pera colgada que toda la casa alumbra sin tener humo ni llama.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Es venta y no se vende, es Ana, pero no es gente.
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
