A la entrada de tu casa
algo suena si lo aprietan
y tu sales presurosa
a abrir deprisa la puerta.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
Con patas y espalda, no se mueve ni anda.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Muy bonito por delante y muy feo por detrás; me transformo a cada instante, pues imito a los demás.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
