Anda, nada, vuela,
no gasta zapato,
va dejando estela.
más adivinanzas de animales...
Mil damas en un camino sin polvo ni remolino.
Un espléndido abanico que no produce pavor, sus alas, plumas y pico son reales, sí señor.
Mi reinado está en el mar, soy de peso regordeta; un día, siglos atrás, me tragué entero a un profeta aunque luego lo expulsé al pensar que estaba a dieta.
Con la primavera, llega la viajera. Su nido es de barro y su cola, de tijera.
Todo lo lleva delante, los colmillos para la lucha y la trompa para la ducha.
Adivina adivinador, por las mañanas soy un gran cantor.
Teje con maña, caza con saña.
Te doy leche y mi lana, y para hablar digo: «beeeee», si no adivinas mi nombre yo nunca te lo diré.
Orejas largas, rabo cortito; corro y salto muy ligerito.
Es la reina de los mares, su dentadura es muy buena, y por no ir nunca vacía, siempre dicen que va llena.
