Aunque al dormir me consultan,
nunca suelo contestar.
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La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Al nacer fui maltratada, mi dueño me tiene amor, y aunque soy mujer honrada, me suele tener atada y con guardas mi señor.
Aunque músculos no tengo, los techos yo sostengo.
Habla y no tiene boca, oye y no tiene oído, es chiquito y hace ruido, muchas veces se equivoca.
En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí, pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
