Aunque al dormir me consultan,
nunca suelo contestar.
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Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar?
Del techo al suelo, cortada y fina, tela con vuelo.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Es una caja habladora, que vive en todas las casas, y se calla a muy alta hora.
Soy de cabeza redonda y me sostengo en un solo pie. Soy de tal fortaleza que a Dios hombre sujeté.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
Aunque tengo cuatro patas, yo nunca puedo correr, tengo la comida encima, y no la puedo comer.
Cabezón y muy delgado, que se pone siempre negro, después de haber sido frotado.
En lo más alto me ponen para que el aire me dé. El aire me zarandea, Y siempre lo miro a él.
Un campo bien labrado no gasta reja ni arado.
