Aunque al dormir me consultan,
nunca suelo contestar.
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Lo usa el tendero para comer, lo lleva entero si sabes leer.
Aunque al dormir me consultan, nunca suelo contestar.
En el campo soy hallada y al fuego alimento. Donde quiera que soy llevada, es para darme tormento.
No soy el sol, tampoco el fuego; pero la casa bien que caliento.
Aunque no hable, lo cuenta todo por cable.
Una caja en tu casa que te sube y que te baja.
Cabecita fría la noche haces día cuando te restriego, cabeza de fuego.
Sin ella en la mano ni entras ni sales, ni vas a la calle.
Dicen que quien lo tiene es muy gracioso, se sacude en la mesa contra lo soso.
Aunque yo nunca me mueva por mí suben, por mi bajan; soy de diversas materias y mi utilidad la halagan.
