Aunque al dormir me consultan,
nunca suelo contestar.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Tengo patas bien derechas, mas no me puedo mover, llevo a cuestas la comida y no la puedo comer.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
En los baños suelo estar, aunque provengo del mar.
Aunque de comida voy cargado, la gente me vacía, y nunca soy tragado.
Un barbecho bien labrado, ni entra mula, ni entra arado.
Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, y si mala cara pone, la misma le pongo yo.
En lo más alto me ponen para que el viento me dé, soy guía para los hombres y siempre estoy de pié.
La cara que yo acaricio, dejo de seda al momento, porque ni un pelo se resiste a mi marcha, ¡buen invento!
Puede ser de Persia, puede ser de Ana, por más que se enrolle, se ve en la ventana.
