Aunque al dormir me consultan,
nunca suelo contestar.
más adivinanzas de cosas de la casa...
Si me mojas hago espuma, con ojitos de cristal, y tu cuerpo se perfuma, mientras llega mi final.
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados.
Llevo secretos a voces, corriendo por esos mundos y sin que nadie los oiga los doy en unos segundos.
Caja llena de soldados, todos largos y delgados, con gorritos colorados.
Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
Estoy dentro de él y no puedo entrar en él.
Está hecha de metal, de madera o de cristal y golpes siempre recibe cuando la entrada prohíbe.
Poseo dientes y ojos y para hacerme trabajar me has de meter en cerrojos.
Ni corre, ni vuela, pero siempre te precede, cuando vas o cuando llegas.
Pequeña como una pera y alumbra la casa entera.
