Aunque las adornamos a ellas
cuando no tenemos carreras,
la gente tiene manía
de no llamarnos enteras.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!
Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.
Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.
Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
