adivinanzas para niños

Aunque las adornamos a ellas
cuando no tenemos carreras,
la gente tiene manía
de no llamarnos enteras.

 

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Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.

Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.

Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.

De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.

Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

¡Escapa, escapa! que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa.

El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.