adivinanzas para niños

Aunque las adornamos a ellas
cuando no tenemos carreras,
la gente tiene manía
de no llamarnos enteras.

 

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Dos hermanitos muy igualitos, en llegando a viejecitos abren los ojitos.

Tienen justo cinco dedos como la mano; se rellenan en invierno, se vacían en verano.

Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería

En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.

Dos guaridas cálidas con sus escondrijos, para dos hermanas y sus quintillizos.

Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

El pie tapo al instante igual que si fuera un guante.

Me pones y me quitas, me tomas y me dejas, conmigo no tiritas y estoy hecho de madejas.

Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».