Aunque las adornamos a ellas
cuando no tenemos carreras,
la gente tiene manía
de no llamarnos enteras.
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Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
Santa con nombre de flor, y, a pesar de este retrato, me confunden con zapato.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Redondo, redondo, sin tapa, sin fondo.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Tamaño de una cazuela, tiene alas y no vuela.
Aunque las adornamos a ellas cuando no tenemos carreras, la gente tiene manía de no llamarnos enteras.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
