Aunque las adornamos a ellas
cuando no tenemos carreras,
la gente tiene manía
de no llamarnos enteras.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.
En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido.
Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno.
Por la noche me lo pongo, por el día me lo quito y en la siesta lo uso un poquito.
Resuélveme este dilema: «soy una, pero soy media».
Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Puedes llevarlo en el pelo y, a veces, en los zapatos, se coloca en la cintura y en el rabo de los gatos.
Pisados, siempre en el suelo, recibiendo malos tratos, y sin señales de duelo.
Tengo corazón sin ser persona, tengo bata sin ser mujer. y el hombre elegante me lleva delante.
