adivinanzas para niños

Aunque las adornamos a ellas
cuando no tenemos carreras,
la gente tiene manía
de no llamarnos enteras.

 

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Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.

Me lleváis, me traéis, y si sois nuevos quizás me mordéis.

No me utilizan los patos más me llevan de apellido, con «Z» empieza mi nombre, ¡y ya el resto es pan comido!

Tengo copa y no soy árbol, tengo alas y no soy pájaro; protejo del sol a mi amo, en invierno y en verano.

Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.

Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.

Una copa redonda y negra, boca arriba está vacía, boca abajo está llena.

Vivo en el campo y en una ciudad grande, y soy chico pero me usan por igual, si dices mi nombre solo dirás la mitad.

Mi ser por un punto empieza, por un punto ha de acabar, el que mi nombre acierte sólo dirá la mitad.

Se pone para dormir, aunque no es un camisón, puede ser de lana, seda o algodón.