Aunque las adornamos a ellas
cuando no tenemos carreras,
la gente tiene manía
de no llamarnos enteras.
más adivinanzas de ropa y vestuario...
Ahí vienen dos: uno se moja y el otro no.
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos.
Chiquito, redondo, barrilito sin fondo.
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante.
De día llenos de carne, de noche con la boca al aire.
Guardado en invierno, lo luzco en verano, es mi único traje en sitios de baño.
Aunque la quite del agua, sigue en agua.
Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar.
Nuestra dueña nos coloca uno a cada lado, siempre pendientes, siempre colgados.
Mi padre al cuello la ata y, poco a poco, la aprieta hasta llegar a su meta.
